Generalidad del Cafe de Colombia

El café colombiano es, sin lugar a dudas, uno de los más valorados del mundo. Ya seamos expertos en esta bebida o simplemente humildes aficionados, El nombre de COLOMBIA siempre estara presente en todo el mundo cuanto se trate de Cafe.

Todos hemos oído hablar del café colombiano, pero, ¿cuánto sabes sobre su pasado? Este café tiene una prolongada historia, que se remonta a inicios del siglo XVIII.

Orígenes del cultivo en Colombia. Se especula con varias hipótesis sobre su llegada a Colombia. Hay quien dice que los jesuitas lo trajeron en 1730. Otros indicios apuntan a que, fue un viajero procedente de Guayanas, quien lo introdujo a través de Venezuela.

El primer testimonio escrito, fue del sacerdote jesuita José Gumilla. En su libro, El Orinoco Ilustrado,1730, cuenta cómo vio las primeras infusiones de café en la misión de Santa Teresa de Tabajé, cerca de la desembocadura del río Meta en la Orinoquía. La segunda mención escrita sobre el cafeto en Colombia, fue realizada por el arzobispo-virrey Caballero y Góngora. Quien relató a las autoridades españolas, la existencia de cultivos en las regiones de Santander y Boyacá.

Inicios de comercialización. se dice que esto fue en 1835 en Salazar de las Palmas, en el Norte de Santander. Allí el sacerdote Francisco Romero imponía a sus feligreses la penitencia de sembrar el café. Según cuentan, esto supuso un gran impulso para el cultivo del cafeto en esta zona del país. Los cimientos de lo que años después sería una de las referencias de la producción mundial de café ya estaban plantadas.

Inicio de las exportaciónes. Esto no se daría hasta la segunda mitad del siglo XIX. La expansión económica mundial de ese período trajo bajo el brazo una oportunidad dorada para los hacendados colombianos. En aquel entonces, las exportaciones se realizaban especialmente a Norteamérica, Alemania y Francia.

En los años 60 del siglo XIX, el café hizo su primera aparición en las bolsas. Lo cual favoreció que se convertirse en la baza más importante para los países productores. Aunque no fue hasta los 90 que Colombia se erigió como exportador y producto a nivel mundial.

Crisis del café colombiano. Durante la transición del siglo XIX al XX, ocurrieron dos hechos importantes que dejaron en crisis las grandes haciendas productoras de café. Por un lado, se dio una enorme caída de los precios en el mercado internacional. Lo que desplomó la rentabilidad y la economía de dichas haciendas. El segundo golpe fue el inicio de la Guerra de los Mil Días. Cuyo conflicto hizo imposible una manutención correcta de las plantaciones. Esto acabó de arruinar a los hacendados y los endeudó con el resto del mundo.

La crisis de las haciendas, empoderó a los pequeños agricultores, y en 1875 se empezó a incrementar su número. Poco después, durante la primera década del siglo XX, se consolidó un nuevo modelo de exportación de café. Estos hechos, facilitaron que el cultivo del cafeto, se convirtiera en una opción ideal para los pequeños propietarios de tierras. Aún a día de hoy, esta economía de mano de obra familiar, y pequeñas parcelas rurales sigue persistiendo con vigor.

En 1960, Colombia ya era el segundo productor mundial, sólo superado por Brasil. Por aquel entonces, Colombia tenía 891.547 hectáreas cultivadas, que producían 578.041 toneladas de café. Sin embargo, los países latinos productores de café, empezaron a vivir tiempos difíciles. En aquellos años, varias regiones de África comenzaron a producir con unos costes muy bajos. Fue entonces, cuando tuvo lugar un pacto mundial entre los países cafeteros. El objetivo, era regular la producción, y así evitar una caída de precios en todo el mundo. Desafortunadamente, dicho pacto se rompió a finales de los 80, produciendo un periodo de graves desajustes en los precios del grano.

Otro evento desafortunado para el cultivo colombiano ocurrió en 1999, pues las principales zonas de producción quedaron devastadas por un fuerte terremoto. Aunque ese mismo año, el 3,7% del PIB colombiano y el 37% del empleo agrícola provinieron del café. Para responder a la demanda interna y parte de la externa en el año 2000, Colombia tuvo que importar granos de café debido a la pobre cosecha de los años anteriores.

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