El Origen de las Capsulas de cafe

Hijo de un inventor agrícola, el Sr. Eric Favre supo, al poco de empezar su carrera como ingeniero, de la importancia de inventar algo que se pudiera vender. Con esta idea en mente, en 1975 entró en el departamento de envasado de la sede central de Nestlé en Suiza. De aquel modo, pudo estar en contacto permanente no sólo con la labor del departamento de I+D de la empresa sino también con los departamentos de ventas, mercadotecnia y producción. A mediados de los años 1970, el café instantáneo causaba furor, pero lo que realmente encendió la chispa de la aventura cafetera del Sr. Favre fue su deseo de hacer que todo el mundo pudiera prepararse y disfrutar desde la comodidad del hogar del mejor expreso italiano. ¡Eureka!

El Sr. Favre y su esposa, italiana, recorrieron Italia en busca del expreso perfecto, que creyeron encontrar en Roma, en el Café Sant’Eustachio, donde los romanos hacían cola para probar una taza del barista, la especialidad de Eugenio. Aquel expreso estaba un escalón por encima de todos los que habían probado en el resto de Italia, pero también se distinguía de los demás por su preparación. “Eugenio seguía utilizando las viejas cafeteras clásicas de cuatro pistones —cuenta—; para preparar el café, no bajaba el pistón una vez, como todo el mundo, sino tres o cuatro veces”. De este modo, Eugenio aireaba el café, un detalle clave en el invento del Sr. Favre. “Gracias a Eugenio entendí que, para obtener un buen expreso, debes introducir el máximo de aire en el agua antes de que entre en contacto con el café. El aire tiene un 20% de oxígeno. De este modo, los aromas o los aceites esenciales se oxidan y se pueden extraer más rápidamente —explica—. El expreso es una mezcla de aire, agua y aceites del café. Es muy sencillo, pero nadie se lo había planteado hasta entonces. Yo no inventé una cápsula, sino algo mucho más poderoso: una fórmula”, afirma.

Después de esta revelación en su casa en Suiza, el Sr. Favre se dispuso a probar su idea. Casi instantáneamente, comprendió que “el café filtrado es al agua lo que el expreso al agua con gas”. El expreso es un café mucho más aromático y gustoso porque “las pequeñas burbujas de aire del líquido estallan en el paladar y despiertan las papilas gustativas”, explica el Sr. Favre. Tenía claro el concepto, pero uno de los grandes retos a los que se enfrentan los inventores es, en palabras del creador, explicar su visión al resto: “El problema estriba en que, cuando tú lo has comprendido todo y sabes qué puede dar de sí tu idea, nadie entiende de veras de qué estás hablando porque es algo nuevo y no hay palabras para describirlo”.


El Sr. Favre se propuso demostrar su idea y comenzó a trabajar en una “célula de extracción que concentrara todos los sabores”. A partir de sus conocimientos de ingeniería, optó por una media esfera, a cuya base incorporó un filtro y una membrana. Poco después, diseñó una cápsula semejante a un sombrero hongo, que fue evolucionando hasta su forma actual.

Tras desempeñar un papel fundamental en la creación y comercialización de la cápsula Nespresso original, el Sr. Favre fundó en 1991 su propia compañía, Monodor S.A., con sede en Suiza. Desde que obtuvo una patente por la cápsula original en 1976, hace más de 30 años, el Sr. Favre no ha dejado de innovar y perfeccionar su invento. El Sr. Favre y Monodor poseen distintas patentes sobre su tecnología y han empleado el PCT de la OMPI para solicitar en distintas ocasiones protección internacional.

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